En pleno Siglo 21 estamos asistiendo a una influencia casi absoluta de las tecnologías de la comunicación y la información, que mejor definiría como tecnología de la comunicación y la informática, puesto comunicación e información van de la mano, todo gracias al desarrollo de los medios de desinformación, difamación e injuria legalizados por los sistemas políticos/policiales vigentes en el mundo desde antes de la Primera Guerra Mundial.-

Producto de que el hombre decidió inventar un modo de hacer llegar el conocimiento de una forma que los demás tuvieran acceso a él o mejor, a la obra de quien la creaba, de inmediato, unos seres muy especiales, dueños de todo, se apropian de la representación de cada autor, se inventan normas que riñen con la lógica de los derechos patrimoniales de los autores, y más, se convierten en órganos de represión económica en perjuicios de aquellos que tienen el derecho de acceder a cualquier obra.-

No obstante a que la paternidad de la obra corresponde al autor, y a sus herederos, nacen unas asociaciones que más que ayudar a que las obras se difundan correctamente, se constituyen en muros de represión de la libre distribución de obras, generando actividades ilícitas, promovidas por entes corporativos corruptos como lo son las entidades de gestión colectiva, quienes se apropian de derechos que no le corresponden.-

La corrupción mercantil que generan estas entidades están alojadas al rededor de la industria de la musica, y más recientemente de la informática y los sistemas de computadoras, estas entidades, supuestamente defienden los derechos de los autores, pero en muchos países obligan a los autores a registrar la obra estrictamente bajo los términos de estas organizaciones que no son sino una ingeniería inversa de la Cosa Nostra de Italia, entes que pululan en los medios sociales haciéndose pasar por blancas palomas, cuando en realidad son una corporación de cobro de valores por supuesta representación de derechos de propiedad intelectual.-

Estas entidades legalmente corruptas, se inventan tarifas sin un fundamento que sea establecido bajo parámetros sociales, legales y económicos aceptables, y que beneficien directamente a los autores, ¿porqué hay que pagarle a la esa entidad y no al autor? ¿porque esas entidades dan licencias de derechos que no son de ellas? … consideramos que la existencia de entidades de gestión colectiva constituye una distorsión al sistema de legalidad establecido en el Derecho Internacional, más aún riñe con los principio básicos de libre comercio, libre distribución, uso correcto, y es un paso atrás en el índice de desarrollo humano en países como los de Centro América, Sur América y El Caribe.-

Para concluir, la humanidad sería más feliz, de no existir desde el Siglo 15 entidades mafiosas dedicadas a restringir la libertad de aquellos que tienen el ingenio de crear y la de aquellos que ignorantes tienen el deseo y la convicción de escuchar, ver y aprender lo viejo y lo nuevo.-